Pedemonte de la Sierra San Javier (SSJ)
La región pedemontana (ubicada entre los 700 y 450 msnm) que, como su nombre lo indica constituye la transición entre las principales cadenas montañosas y la llanura oriental, está constituida por un relieve colineado producto de la disección de sedimentos terciarios cubiertos por materiales cuaternarios. El pedemonte de la SSJ ocupa dos tercios del área metropolitana del Gran San Miguel de Tucumán y se caracteriza por un relieve de suaves pendientes (5 al 8%) que varia de dirección entre norte-sur y noroeste-sudeste.
Debido a las condiciones climáticas, a la morfología y a la disposición de valles longitudinales y transversales se desarrolla una densa red hidrográfica. El sistema hidrológico más importante los constituye la Cuenca del Río Muerto y otros ríos como el San Javier y Las Juntas.
Dentro del Pedemonte se pueden reconocer:
El Pedemonte de transición: Es un área de infiltración de algunos cauces y/o atravesada por corrientes fluviales temporarias, algunas con dinámica torrencial (Río Muerto). Zona agrícola forestal con limitaciones topográficas, climáticas y edáficas, área de transición ecológica para la sustentabilidad del Sistema territorial. Su vegetación natural de Yungas pedemontanas ha sido reemplazada casi totalmente por cultivos (citrus y caña de azúcar, principalmente, además de hortalizas y floricultura) y urbanizaciones.
El Pedemonte urbano y agrícola: Es un área de elevada permeabilidad que se ve desvirtuada por las urbanizaciones. La napa freática en esta zona es alta, provocando afloramientos en zonas deprimidas, y contaminación por los pozos negros y cementerios de prácticamente toda el área urbanizada de la zona oeste del área metropolitana.
La población ¿Riesgo?
El Area metropolitana del Gran San Miguel de Tucumán está comprendida por los municipios de San Miguel de Tucumán, Las Talitas, Banda del Río Salí, Alderetes, Yerba Buena y Tafí Viejo y las comunas rurales El Manantial, San Pablo, Villa Nougués, Cebil Redondo, San Felipe, Santa Bárbara, San Javier, El Timbó, Los Nogales, El Cadillal, La Esperanza, San Andrés, Los Bulacios y Los Villegas. En la actualidad, se considera al municipio de Lules como parte de esta área. Este continuo urbanizado tendría una superficie de 1.217 Km2 y cerca de 1.000.000 de habitantes.
Como consecuencia de las actividades antrópicas, del hombre, la flora puede ser afectada de diferentes maneras: alteración de la biodiversidad, la introducción de especies que compiten con las locales, o la disminución del número de individuos. Este último caso se puede asociar al retiro de ejemplares con miras a la utilización de este terreno para la construcción.
En la actualidad la selva pedemontana caracterizada por el predominio de árboles de gran porte y altura con abundante presencia de epifitos y lianas, ha sido casi completamente eliminada por el desarrollo de actividades del hombre, con agricultura intensiva y/o urbanización.
La urbanización desordenada también afecta a la fauna produciendo alteración del hábitat natural y de las rutas migratorias, introducción de especies invasoras, generación de ruidos, entre otros. De acuerdo a una observación realizada en 1968 por Vides et al, como consecuencia de la retracción de los ambientes naturales en nuestra provincia se estaba produciendo la extinción de dos especies vinculándolas con la desaparición del bosque pedemontano: el anta o tapir, y el tucán.
En general, los impactos causados al paisaje son irrecuperables y esto trae aparejado otros efectos que se reflejan directamente en la calidad de vida de la comunidad circundante. Se produjeron cambios en los patrones del paisaje, intromisión de elementos discordantes, perdida de cubiertas vegetales, remoción de especies vegetales, cambios en la topografía y obtención de una topografía final que no coincide con la del entorno.
Se han observado algunas interacciones que caben destacar, como consecuencia de la actividad antrópica: la que se produce entre el ganado y la acacia negra. El ganado come las vainas de este árbol y distribuye las semillas que invade las zonas que han sido arrasadas por el ganado cambiando el paisaje y provocando el desborde de los ríos.
También, la aparición del Siempre Verde en la Yunga tucumana como producto de su uso en la ornamentación de las casas del municipio de Yerba Buena, ha desplazado a especies nativas formando un bosque propio de esta especie.
Existen especies que brindan funciones ecológicas potencialmente claves para el mantenimiento de los bosques montanos y que, por lo tanto es importante su preservación en la SSJ. Es el caso de Podocarpus parlatorei (pino del cerro). Como árbol pionero y a la vez longevo que persiste como especie dominante durante la sucesión hasta la madurez del bosque, cumple un rol importante en la dinámica del sistema, facilitando el crecimiento de muchas otras especies. Sus frutos y semillas son alimento de especies amenazadas y de distribución restringida como la Pava Alisera (Penelope dabbenei) o el Loro Alisero (Amazona tucumana), y son consumidas por muchas otras especies de aves y mamíferos. Por otra parte, posee un gran potencial para la recuperación de tierras degradadas por sobreexplotación y erosión en los pisos superiores del bosque y en los ecotonos con los pastizales de altura, otorgándole un gran potencial de manejo.
Lo expresado en los párrafos precedentes nos lleva a presumir que todo acto de producción supone un acto de destrucción en cierta proporción. Es decir, en forma directa o indirecta la artificialización del hábitat y la infraestructura, en función de las necesidades humanas, implica un típico proceso de destrucción-construcción. También la reestructuración del ecosistema puede considerar las relaciones ambientales existentes e integrarse con un grado de perturbación menor o, como es en este caso no tener en cuenta estas relaciones y generar impactos sustanciales.
En un paisaje en equilibrio el relieve y el clima, considerados desde la perspectiva geo-histórica, presentan gran estabilidad si se comparan con la dinámica de los suelos y, especialmente, la vegetación natural. El desarrollo pedogenético alcanza su máxima estabilidad en un paisaje sin disturbios, no obstante su génesis y evolución está siempre condicionada por las influencias climáticas y geomórficas (Tricart, 1982; citado por Sayago, J.M 1998).
Los procesos que intervienen en la morfodinámica del deterioro ambiental, son la variabilidad climática, los contrastes geomórficos y la susceptibilidad erosiva de los suelos loésicos.
En el último cuarto de siglo, la extensión de la frontera agrícola ha promovido la deforestación de la ladera de la Sierra de San Javier, removiendo la vegetación natural. La explotación ganadera descontrolada afecta negativamente la estabilidad de los suelos mediante el sobrepastoreo, otras acciones antrópicas que inciden son: el uso irracional del agua, la ausencia de prácticas agrícolas culturales y los cultivos incontrolados, que disparan el degradamiento del relieve y los suelos; por tales motivos la región en discusión se encuentra en riesgo de erosión hídrica, de remoción en masa, de inundación y de salinización, por mal manejo de aguas de riego.
Sin embargo, la presión más notable de los últimos años fue producida por el avance de la ocupación urbana del pedemonte y de la llanura, en numerosos casos en áreas no aptas para la instalación humana y sustituyendo usos agrícolas. La selva pedemontana ha sido casi completamente eliminada, ya sea para destinar la zona a la agricultura intensiva o a la urbanización. Estas transformaciones de las condiciones naturales del hábitat han reducido la vegetación y otros componentes del ecosistema en el ámbito metropolitano, poniendo en peligro la fauna silvestre propia, que ha sufrido una importante regresión y cuya supervivencia esta en riesgo.
Desde el punto de vista de la calidad de vida de la comunidad urbana, el crecimiento desordenado ha llegado a la construcción de terrenos inapropiados y riesgosos como son las laderas fangosas y los terrenos aluviales. Otro problema esta representado por la falta de una adecuada eliminación de desechos, lo que producirá, en un plazo no muy largo, la contaminación de nuestras reservas de agua.
De los conflictos detectados en cada sector en particular (cima, ladera, pedemonte) surge como denominador común la profunda relación de los problemas ambientales con la realidad social: en todos los casos, el origen del problema se vincula con la inadecuada utilización de los recursos por parte del entorno social.
En los últimos tiempos, la degradación de estos recursos hasta ahora ignorados están dando muestra del poder de destrucción que el hombre origina, con el avance de la urbanización, de los cultivos, con la contaminación, la deforestación, el turismo destructivo, y demás y a lo cual el sistema natural responde con inundaciones y erosión que destruyen las infraestructuras urbanas como edificios, calles, canales, etc.
La raíz más profunda del problema radica en la carencia de planificación manifiesta en todos lo ámbitos: en el medio natural de la sierra, en las villas de veraneo como San Javier y poblaciones cumbrales y en las urbanizaciones asentadas colindantes con este sistema natural.
Dentro de este ámbito territorial la legislación y la normativa de carácter ambiental es insuficiente o no existe.
Por consiguiente llevar a cabo una planificación es el paso fundamental si se pretende superar los desequilibrios existentes. La planificación surge entonces como herramienta fundamental donde se encaran los problemas con una visión de conjunto, que permita entender primero el funcionamiento del sistema, para luego ir aproximándose a los problemas de cada sector particular; con una visión a futuro que preceda a la acción y a los riesgos. La misma debe englobarse dentro de una política general de Ordenación del Territorio que marque las líneas a seguir para alcanzar el desarrollo local, regulando la realización de las actividades y el uso racional de los recursos de toda el área que se considera.
Se trata de una tarea coordinada entre todos los sectores involucrados, desde lo institucional hasta la población en general con el objetivo final de lograr una gestión concertada con la debida participación de todos los actores implicados.
Bibliografía
Blendinger, P. G. El Pino del Cerro (Podocarpus parlatorei) como Modelo de Estudio para la Conservación, Ecología y Biogeografía de los Bosques Montanos Nublados de Yungas..
Bomba, H. A. Un megaproyecto residencial en un área de expansión urbana. Caso de estudio: El Gran San Miguel de Tucumán como Metrópolis Regional del Noroeste Argentino.
Cabrera, A.L. & A.willink. 1980. Biogeografía de América Latina. Serie de Biología, monografía N° 13, O.E.A. 2ª edición corregida.
Fulco, S. A. Estudio de impacto Ambiental. Experiencias y Metodología del Proyecto PAI / CIPRA - GTZ
Guido, E; et. al. 2006. Desafíos Ambientales del Gran San Miguel de Tucumán
Principales características de los ecosistemas http://www.unt.edu.ar/geotucuman
Richardson, D. M. and Petr, Pys. Plants invasions: merging the concepts of species invasiveness and community invasibility.
Sayago, J., Collantes, M. y M. Toledo. 1998. “Geomorfología”. Geología de Tucumán. Publ. Esp. Col de Graduados en Cs Geol. de Tucumán. Pág. 241-258. ISBN 987-97513.
Serrano Rodríguez, A. “Conceptos básicos de la Ordenación del Territorio”. Curso de postgrado Evaluación de la calidad ambiental, territorial y urbana en áreas metropolitanas. Tucumán. Argentina 1997. Inédito.
Tricart, J. 1982. El pantanal: un ejemplo del impacto de la geomorfología sobre el medio ambiente. Revista Geográfica 7: 13:14. Buenos Aires.
UNT. Parque Biológico Sierras de San Javier. 1986. “Estrategias para el Ordenamiento Ambiental del ecosistema San Miguel de Tucumán- Sierra de San Javier”. Tucumán. Argentina. Inédito.
Marcadores Sociales:
Compartí el artículo con tus amigos
|
|
|
|
|
|
Comentarios
|
UCWkxzzSe Comento:
|
|
|
|
"
Glad I've fnlaily found something I agree with!
"
|
|
yOUyQLpzkbLe Comento:
|
|
|
|
"
Right on-this hleped me sort things right out.
"
|